17/06/2024

Tromboflebitis: causas, síntomas y tratamiento

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La tromboflebitis es un trastorno venoso que puede provocar dolencias graves si no se trata correctamente. Consiste en una afección inflamatoria en la que se produce un coágulo de sangre en una vena superficial, lo que se conoce como trombosis venosa superficial, y provoca una hinchazón dolorosa en el área afectada. Esta afección se puede desarrollar cuando el flujo sanguíneo en una vena se reduce por algún motivo, lo que permite que los glóbulos rojos se acumulen en un lugar, creando un coágulo que bloquea la circulación sanguínea.

La flebitis es un término más general para describir la inflamación de una vena, que puede ser tanto la tromboflebitis como la flebitis no trombótica. Es frecuente ver personas con flebitis en la pierna, aunque también se puede desarrollar en otras zonas como ocurre con la flebitis en el brazo.

La tromboflebitis puede afectar tanto las venas profundas como las superficiales. En las venas profundas, la mayoría de los casos se desarrollan como consecuencia del uso prolongado de un catéter. En las venas superficiales, los coágulos sanguíneos se forman con frecuencia a raíz de una lesión en la piel, así como en personas con flebitis.

Contenido

Causas de la tromboflebitis

Los casos de tromboflebitis superficial han estado aumentando en los últimos años, y hay varios factores de riesgo conocidos que lo justifican. Por ello es importante conocerlos para tomar las medidas necesarias para prevenir su aparición. Las principales causas de la flebitis son:

  • Venas varicosas. Son varices dilatadas debido al debilitamiento de las paredes de la vena. Esto hace que la sangre fluya de manera irregular, lo que a su vez provoca una obstrucción en la circulación, contribuyendo a la formación de coágulos y, posteriormente, a la inflamación de la vena y el desarrollo de la tromboflebitis.
  • Inactividad. Estar en reposo prolongado, como en el caso de las personas postradas en la cama, podría dar lugar a una reducción del flujo sanguíneo y, por lo tanto, a un aumento del riesgo de padecer esta enfermedad.
  • Personas con enfermedades crónicas, como artritis reumatoide o diabetes. Son más propensas al desarrollo de esta patología debido a la interrupción en los movimientos circulatorios que estas enfermedades pueden generar.
  • Edad y sexo. Su incidencia aumenta con la edad debido a cambios en el sistema circulatorio y el incremento de decenas de enfermedades relacionadas con la vejez. El sexo también desempeña un papel en el desarrollo de la tromboflebitis, ya que esta condición es más común en mujeres, aunque hay algunas excepciones.
  • Otros factores comouna cantidad excesiva de alcohol, tabaquismo, obesidad y exposición a ciertos medicamentos (heparina).  

Además, existen situaciones específicas como los viajes en avión, el embarazo, el uso de anticonceptivos orales, la cirugía mayor y otros procedimientos médicos con riesgo inherente que también pueden aumentar la probabilidad de tromboflebitis.

Este trastorno venoso es una condición médica grave que puede tener efectos a largo plazo de salud. Se deben conocer los factores de riesgo y buscar tratamiento temprano para disminuir el riesgo de complicaciones. La mejor forma de prevenir la tromboflebitis es mantener un estilo de vida saludable y mantener un peso corporal saludable.

Tromboflebitis en el embarazo

La tromboflebitis en el embarazo es una preocupación creciente que afecta a un gran porcentaje de mujeres embarazadas en todo el mundo. Durante esta época, los cambios fisiológicos en el cuerpo provocan un aumento del riesgo de sufrir este trastorno venoso. Se debe a la expansión del útero, que comprime las venas profundas de los muslos y de la pelvis. Esto causa una disminución de la velocidad del flujo sanguíneo y suele coincidir con una acumulación de sangre en el flujo vascular. Aumenta la tendencia a formar coágulos sanguíneos en los vasos, tanto profundos como superficiales.

Otros factores de riesgo de tromboflebitis durante el embarazo incluyen la edad materna avanzada, la obesidad, el tabaquismo, los viajes prolongados, la preeclampsia, el uso de líquidos intravenosos y una predisposición genética.

Entre los síntomas durante el embarazo está el dolor agudo en los muslos o las pantorrillas, que puede empeorar al caminar. Puede aparecer enrojecimiento, inflamación y calor en el área afectada debido a la hinchazón del tejido. También pueden incluir fiebre, escalofríos, náuseas y vómitos.

El tratamiento de la tromboflebitis durante el embarazo debe ser supervisado por un especialista. Se trata con anticoagulantes, analgésicos y descanso adecuado. A veces, también incluye terapia física para reducir la hinchazón y el dolor. Aunque puede ser una condición aterradora y dolorosa, la buena noticia es que es tratable y controlable.

Síntomas de tromboflebitis

La tromboflebitis es una afección inflamatoria de la pared de una vena que ocurre cuando un coágulo de sangre se forma y se adhiere a la pared de la vena. Esta afección se acompaña a menudo de eritema nodoso, que incluye nódulos dolorosos firmes en la piel, principalmente en las extremidades inferiores, como las pantorrillas. Si no se trata, puede dañar gravemente la vena afectada e impedir la circulación normal de la sangre. Además, el eritema nodoso no sólo causa dolor, sino también una gran apariencia enrojecida.

Así, los síntomas más comunes de la flebitis son dolor y enrojecimiento en una sola vena, generalmente en la pierna o el brazo. También puede haber una pequeña protuberancia dolorosa cerca de la vena. Es habitual que el dolor se intensifique si hay presión. Otros síntomas incluyen hinchazón, aumento de la temperatura en la zona afectada y sensación de calentamiento. También pueden producirse síntomas sistémicos, como fiebre, dolor de cabeza, fatiga y malestar general.

Si afecta venas profundas, los síntomas también pueden incluir dolor en una vena aumentada de tamaño, rigidez y dolor en el pecho.

Diagnóstico de la tromboflebitis

La tromboflebitis (TF) puede causar afectaciones graves al sistema circulatorio si no se diagnostica y trata a tiempo. Para el diagnóstico se debe llevar a cabo una evaluación completa del paciente con el fin de determinar la presencia de condiciones subyacentes que puedan o no estar relacionadas con la afección. Esta evaluación incluye la historia clínica, examen físico, pruebas de imágenes, de laboratorio y hematología. Estas pruebas pueden proporcionar información acerca de la causa y la extensión de la enfermedad y de cualquier complicación asociada con un coágulo sanguíneo. Los exámenes de imagen, como la ecografía Doppler y la venografía, tratan de identificar los coágulos sanguíneos y la profundidad de la inflamación en la zona afectada.

Además, una vez que se ha confirmado el diagnóstico, también se puede recomendar una detección temprana de otros problemas circulatorios que puedan estar asociados con la afección. Estos incluyen pruebas de intolerancia a la glucosa, ecocardiografía, arteriografía, eco carotídea o evaluación de las arterias abdominales.

Tratamiento de la tromboflebitis

La tromboflebitis puede ser una condición complicada que debe ser tratada de manera adecuada para evitar complicaciones. Esto significa que para cada caso es necesario realizar tratamientos específicos dirigidos a aliviar el dolor, mejorar la circulación y promover la curación del tejido dañado.

Para el tratamiento de la flebitis se recurre generalmente a la aplicación de cremas antiinflamatorias, analgésicos y la administración de antibióticos para prevenir infecciones.

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) son recomendados para el dolor y la inflamación. Tienen la capacidad de disminuir el dolor, la inflamación y el riesgo de trombosis. También pueden ser usados para reducir la coagulación sanguínea, lo que ayuda a prevenir la formación de nuevos coágulos y el riesgo de complicaciones graves relacionadas con la tromboflebitis. Agentes anticoagulantes como la heparina y la warfarina son comúnmente usados.

La fisioterapia también es una opción recomendada para tratar la tromboflebitis. Esta terapia se centra en mejorar la circulación sanguínea en la zona afectada mediante ejercicios de movilización pasiva de la extremidad afectada. Ayuda a mejorar el flujo sanguíneo y reduce el dolor y la rigidez.

La cirugía está indicada cuando otras formas de tratamiento no han resultado eficaces. Normalmente implica la extracción de un coágulo y de toda la vena afectada.

Es importante señalar que puede ser una enfermedad grave si no se trata adecuadamente a tiempo.

Complicaciones de la TF

Si no se trata adecuadamente, la tromboflebitis puede tener complicaciones graves, como la embolia pulmonar. Esta afección potencialmente mortal causa una obstrucción en los pulmones e incluso la muerte. Otros problemas potenciales incluyen daño a las válvulas de las venas, un trastorno en el flujo de la sangre y una infección.

Uno de los mejores tratamientos para prevenir complicaciones es evitar la tromboflebitis. Esto puede lograrse controlando los niveles de presión arterial y aminorando el riesgo de trombosis.

Si presentas alguno de los síntomas como hinchazón, dolor o enrojecimiento en la zona afectada, es importante acudir al médico inmediatamente. Con el tratamiento adecuado, la inflamación y el dolor pueden ser aliviados y el riesgo de complicaciones puede reducirse.

Prevención de la tromboflebitis

Existe un aumento de la necesidad de que los médicos realicen programas de prevención para minimizar el riesgo de desarrollar la enfermedad. La tromboflebitis, también conocida como flebotrombosis, es un trastorno peligroso en el que un coágulo sanguíneo se forma en una vena superficial o profunda. La prevención adecuada incluye medidas simples que cada persona puede seguir para disminuir el riesgo de desarrollar la enfermedad.

  • Es importante que las personas con problemas de presión arterial alta, diabetes o cualquier otra enfermedad que cause cambios en la sangre, mantengan un control frecuente de sus niveles y traten cualquier problema que aparezca. Esto ayudará a reducir el riesgo de formación de coágulos.
  • Es necesario realizar actividad física regularmente, ya que mejora el flujo de la sangre y fortalece las venas. Se recomienda un mínimo de 30 minutos de ejercicio al día.
  • Realizar pruebas periódicas para determinar los niveles de lípidos y glucosa en sangre en las personas con riesgo.
  • Evitar el sobrepeso.
  • No fumar ni beber alcohol.
  • Seguir una alimentación saludable, equilibrada y baja en grasas saturadas.
  • Llevar un calzado cómodo y evitar los tacones altos, ya que el uso excesivo de estos calzados aumenta el riesgo.
  • Las personas con un historial de tromboflebitis deben realizarse una prueba de sangre periódicamente y comenzar un tratamiento farmacológico también para prevenir la enfermedad.

En conclusión, existen diversos métodos para prevenir la tromboflebitis. La mejor manera de disminuir el riesgo es llevar un estilo de vida saludable y realizarse exámenes médicos periódicos para identificar cualquier cambio en los niveles de lípidos y glucosa. Por último, es importante consultar con un médico de inmediato si se presentan síntomas.

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