21/05/2024

Las sanciones no han generado ni van a generar cambio político en Venezuela

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Las sanciones no han generado ni van a generar cambio político en Venezuela

El anuncio del Gobierno de Estados Unidos (EEUU) de eliminar las licencias 43 (de oro) y la 44 (de petróleo y gas venezolano en abril) si no se produce un avance contundente en el Acuerdo de Barbados, no es útil para resolver el problema.

La aseveración es del presidente de la firma encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León, quien manifestó en su cuenta en X que los sancionadores lo saben, pues argumentó que la estrategia se da en el marco de las presiones políticas internas por las elecciones de 2024.

“Las sanciones petroleras no han generado, ni van a generar, cambio político, ni presión de negociación”, subrayó, al tiempo que comentó que con el retorno de dichas medidas solo se regresaría a la “crisis de abastecimiento, de combustible y empobrecimiento del sector productivo”.

“Es decepcionante que la respuesta no sea una estrategia distinta sino la misma que ya habían reconocido inútil. Porque está perfectamente claro cuál será su resultado”, recalcó en claro desacuerdo con los sectores políticos nacionales y extranjeros que las propician.

En ese sentido, sostuvo que se entristece profundamente “por la absoluta incapacidad (de esos sectores) de buscar opciones inteligentes, sabiendo que lo que están haciendo solo empeora lo que hay”.

ACÁ LOS MENSAJES:

USA ha anunciado la eliminación de la licencia 43 de oro y su decisión de eliminar la 44 de petróleo y gas en abril , si ni se produce un avance contundente en el acuerdo de Barbados (que incluye muchas cosas como el cronograma y fecha electoral, pero sobre todo la habilitación de MCM).

Dejando de lado por un momento el hecho concreto de que la inhabilitación de MCM es claramente anti democrática y que la mayoría del país y la comunidad internacional la rechaza y compartimos el deseo de resolverla, la pregunta relevante es si esta estrategia sancionatoria, repetida hasta el cansancio en nuestro país y en Cuba, Korea del Norte, Iran, entre muchos otros, es útil y podría ayudar a resolver el problema. La respuesta es absolutamente NO y sobre esto no hay la más mínima duda. Los sancionadores lo saben, más allá de las presiones políticas internas que les obligan a anunciarlas, en medio de una gran presión electoral. Maduro no va a habilitar a MCM y asumir el riesgo infinito de su salida, a cambio de que no le quiten las licencias petrolera, con las que por cierto ha vivido durante años, incluyendo blackout nacional, pandemia y crisis.

¿Plata por su cabeza? No way.

Las sanciones petroleras no han generado, ni van a generar, cambio político, ni presión de negociación.

Sólo regresariamos a lo que ya conocemos: crisis de abastecimiento (que ya estaba superada), crisis de combustible (que ya conocemos), empobrecimiento del sector productivo, más deterioro de la ya pobre infraestructura y un mayor poder político para el repartidor de las migajas que queden (como lo hemos visto en los últimos seis años).

Es perfectamente natural que las fuerzas que buscan cambios democráticos busquen mecanismos de presión y negociación para reaccionar a los abusos de poder y violaciones de derechos democráticos, pero es decepcionante que la respuesta no sea una estrategia distinta sino la misma que ya habían reconocido inútil.

Porque está perfectamente claro cuál será su resultado. Es como el papá de un drogadicto que paso seis años dándole coñazos a su hijo, sin éxito alguno y cuando finalmente intentó una vía distinta de rehabilitacion, también falló y su respuesta no es seguir buscando alternativas diferentes y creativas, sino regresar a golpear al drogo, que al final ni se entera y peor aún, golpea también a todos los vecinos, porque no saben controlarlo. No culpo a nadie y entiendo la rabia y la frustración, pero no puedo dejar de entristecerme profundamente por la absoluta incapacidad de buscar opciones inteligentes, sabiendo que lo que están haciendo solo empeora lo que hay.

La buena noticia, paradójicamente , es que los políticos son populistas en todas partes del mundo. Que podría apostar, morocotas o morisquetas a que los sancionadores saben que los costos de regresar al punto de origen no son solo altos para los venezolanos sino también para la comunidad internacional occidental y para su propio país.

Que están poniendo en aprietos su acuerdo migratorio (algo que será extremadamente negativo para su campaña), que la salida de Venezuela del mercado petrolero y gasífero complica más la estabilidad del mercado y que su búsqueda de democracia se va a ver mucho peor con la respuesta revolucionaria, que obviamente no es manca.

Así que este juego está vivo y nuestro rol es ser más racionales que emocionales y apoyar las estrategias que nos permitan mantener la ruta electoral y entender que no se trata de una persona sino de una estrategia y un país.

 



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