25/05/2024

«la oposición pagará un alto costo político por reimposición de sanciones»

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"la oposición pagará un alto costo político por reimposición de sanciones"

Para el politólogo Ricardo Ríos, presidente de la consultora Poder & Estrategia, la reactivación de las sanciones petroleras de Estados Unidos contra Venezuela generará un costo político que puede ser elevado para la oposición y, concretamente, su principal dirigente María Corina Machado.

En entrevista con Banca y Negocios, Ríos evaluó el panorama político, a raíz de la escalada de la tensión entre Washington y Caracas por la confirmación de la inhabilitación de Machado, así como las posibles consecuencias de un adelanto del proceso electoral, que ya se maneja para mayo.

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– ¿Quién paga el costo político de la reactivación de las sanciones?

– Eso pareciera estar como muy disperso, pero fundamentalmente lo podría pagar, en su mayor parte, la oposición, y concretamente María Corina Machado. Básicamente, por dos razones: la propaganda gubernamental que achaca a la oposición y al gobierno de Estados Unidos la responsabilidad por las sanciones ha funcionado y la otra es la cooptación que el gobierno ha logrado hacer de un sector de las élites venezolanas, que apoyan ese discurso.

«Efectivamente, las sanciones son dañinas y eso es un hecho indiscutible, pero lo cierto es que se trata de una situación políticamente compleja en la que el gobierno tiene una muy clara responsabilidad, por negarse a hacer elecciones realmente competitivas», advierte Ríos.

Dinámica «perder-perder»

Para Ricardo Ríos, las sanciones «generan una dinámica de perder-perder, porque pierde el país y Estados Unidos no gana del todo. Por lo tanto, un apoyo irrestricto a las sanciones es un error, pero también hay que reconocer que han sido efectivas para sentar al gobierno a negociar».

También pierde «el sector de la oposición que tiene más arrastre, porque recibe críticas que son poderosas acerca de que ha tenido poca independencia en su toma de decisiones por la sujeción a factores externos».

«Eso, a mi juicio, sigue siendo un error, no solamente porque la presión externa no genera cambios, sino porque hay un daño que sí se le hace al país y ese daño, aunque es empobrecedor, termina fortaleciendo al gobierno», subraya el politólogo.

Escenario «Babel»

– ¿Cuál es el escenario que ves más probable como proceso electoral?

– Estamos ante la posibilidad de unas elecciones muy poco competitivas, pero que cumplen con algunas formas, digamos, democráticas. Ese escenario lo llamamos «Babel», porque de alguna manera involucra a distintos factores geopolíticos. Lo cierto es que parece que el gobierno busca cumplir con las formalidades electorales de una manera muy cosmética para minimizar el riesgo de perder el poder.

«Pero, hay una cosa que llama la atención: la animosidad que muestran algunos voceros del oficialismo, particularmente Jorge Rodríguez, y todo lo que ha ocurrido en las últimas dos semanas en el ámbito judicial, con detenciones de funcionarios civiles y militares, incluso jueces, lo que parece hablar de una probable conmoción interna».

– ¿Y por qué habría tal conmoción?

– Posiblemente, la idea es atacar cualquier posibilidad de que surjan factores internos que, a lo mejor, estén dispuestos a negociar en otras condiciones. No se puede dejar de mencionar que existen distintos matices en lo interno del oficialismo. Por una parte, los Rodríguez han sido los protagonistas de la negociación con Estados Unidos pero por otra parte otros factores, como Diosdado Cabello, se cuadran con Rusia y cuestionan duramente la negociación con Estados Unidos.

¿El consenso opositor es posible?

– Por una parte, la inhabilitada candidata María Corina Machado dice que ella va hasta el final; por otra parte, se lanzan candidatos que tampoco parecen proclives a negociar su presencia en la boleta electoral. En este cuadro de dispersión, ¿El consenso opositor es aún posible?

– No es descartable, pero el consenso no es lo más probable. Lo que pasa es que María Corina Machado tiene un arrastre muy alto en este momento, porque ha logrado capitalizar el descontento, una situación que no pasaba desde hace mucho tiempo y eso le da mucho arrastre a su aspiración. Pero, ella insiste en el tema de construir fuerza para viabilizar su candidatura pero los días pasan…

– Y ahora el oficialismo pretende adelantar las elecciones…

– Efectivamente, todo va a ser muy muy rápido, y si María Corina Machado no delega su candidatura, aunque el liderazgo no es 100% endosable, si no plantea una candidatura alterna, aunque probablemente genere alguna abstención, se va a imponer la estrategia del gobierno que es un escenario de múltiples candidaturas opositoras, algunas incluso vinculadas a su proyecto.

Para Ríos, cuya empresa Poder & Estrategia realiza encuestas nacionales periódicamente, Maduro parte con una base de 15% del electorado, que puede crecer como resultado del control político y las estrategias de corte populista, de manera que lograr fragmentar, tanto como sea posible, el voto opositor es, en esta oportunidad, particularmente relevante.

«La votación que saque Maduro puede ser baja, pero va a ganar si no hay un candidato de consenso. El problema es que hay grupos en la oposición que parecen irreconciliables y algunos  candidatos parecieran estar muy ligados a la línea de Miraflores. Eso complica la posibilidad de un consenso, pero puede que se esté trabajando en eso», apunta.

Fortalezas y debilidades

– ¿Cuáles son, en tu opinión, las principales fortalezas y debilidades del oficialismo de cara a estas elecciones?

– La principal fortaleza es que, al mantener la administración del poder, tiene la capacidad de hacer represión selectiva, un mecanismo que es efectivo para desarmar al adversario y la gran debilidad que veo el el desgaste, que en la medida en que las cosas se vuelven intensas, eleva la posibilidad de rupturas internas que, aunque no sean evidentes.

«Se podrían establecer algo como líneas de comunicación con un sector que está dispuesto a un cambio pero que no signifique su aniquilación», advierte el experto.

– Como politólogo, qué te preocupa más de la situación política actual en Venezuela…

– Lo que más me preocupa es que veo la posibilidad de una ventana de cambio que no es fantasía y que puede fracasar producto de la soberbia o de la torpeza que está detrás de la fragmentación de la oposición, porque estamos claros que hay unas amenazas y una estrategia del gobierno; pero también es cierto que existe la posibilidad real de crear una organización, no solo electoral sino una organización política, que produzca cambios relevantes, como parte de un proceso. No habrá milagros.

«La coordinación puede indicar unos puntos de negociación y la creación de canales informales de negociación que viabilicen las posibilidades de un cambio, de una transición. Esa posibilidad se puede desaprovechar por la soberbia y la torpeza de la dirigencia», enfatiza Ricardo Ríos.

Los agentes económicos

– Desde la política, cómo los agentes económicos deberían manejar esta situación…

– Los agentes económicos deben asumir la situación no es tan optimista como se sostenía a finales del año pasado. La incertidumbre ahuyenta el capital, pero también es cierto que la situación es muy dinámica y yo no diría, a estas alturas, que el año está perdido.

«Creo que hay posibilidades de que la situación de las sanciones se reconduzca de alguna manera, ya que el gobierno necesita, sí o sí, una mejoría económica y, más allá del altisonancia de las declaraciones, está desesperado por buscar una viabilidad económica para su modelo», apunta Ríos.

«En conclusión, no daría el mensaje de que hay que salir huyendo, sino ser muy prudentes y esperar cómo evoluciona la situación con capacidad de adaptación», apunta el politólogo Ricardo Ríos como colofón.

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