13/07/2024

Gangrena de Fournier: causas y tratamiento

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médicos en quirófano

La Gangrena de Fournier es una enfermedad poco común pero extremadamente grave que afecta principalmente a hombres. Se caracteriza por una infección bacteriana de los tejidos blandos de la zona genital y perineal, que puede extenderse rápidamente a la zona circundante. Es una patología peligrosa y potencialmente mortal, que requiere atención médica inmediata. 

El contagio de la Gangrena de Fournier no es posible, en el sentido de que no se transmite de persona a persona a través del contacto directo. No obstante, la enfermedad puede propagarse de forma indirecta si las bacterias presentes en las lesiones infectadas entran en contacto con heridas abiertas en otra persona.

Contenido

Qué es la Gangrena de Fournier

También conocida como fascitis necrotizante de la región perineal, fue descrita por primera vez en 1883 por el médico francés Jean Alfred Fournier. Consiste en una rápida destrucción de los tejidos, causada principalmente por bacterias anaerobias y mixtas, que penetran en el cuerpo a través de heridas, abscesos o infecciones del tracto urinario.

Puede afectar a personas de cualquier género y edad, pero se presenta con mayor frecuencia en hombres adultos a partir de los 50 años, llegando a causar necrosis y gangrena testicular. Puede estar relacionado con factores anatómicos, como la uretra más larga en los hombres, que puede facilitar la entrada de bacterias. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un aumento en la incidencia de esta enfermedad en mujeres, aunque las causas exactas de esta tendencia no están totalmente claras.

Causas de la Gangrena de Fournier

Las causas de la enfermedad de Fournier son diversas, pero la principal es la invasión bacteriana. Las bacterias más comúnmente asociadas con esta infección incluyen Escherichia coli, Klebsiella, Clostridium, Enterococcus y Staphylococcus aureus. Estos microorganismos ingresan en el cuerpo a través de heridas abiertas, cortes, úlceras, infecciones del tracto urinario, traumatismos en el área genital, quemaduras o cirugías en la zona perineal.

Otras enfermedades subyacentes, como la diabetes o el alcoholismo, también pueden predisponer a una persona a desarrollar Gangrena de Fournier. Son condiciones que debilitan el sistema inmunitario, lo que facilita la proliferación de las bacterias y el desarrollo de la infección.

La falta de higiene también es un factor de riesgo importante. Aquellos que no mantienen una buena higiene genital, como la limpieza adecuada después de la micción o la defecación, son más propensos a la infección.

Gangrena de Fournier en mujeres

Aunque el Síndrome de Fournier es más común en hombres, las mujeres también pueden verse afectadas por esta enfermedad. Algunos factores específicos pueden predisponerlas a desarrollarla, como: 

  • Presencia de infecciones vaginales crónicas.
  • Uso prolongado de dispositivos intrauterinos
  • Complicaciones relacionadas con el parto, como desgarros perineales.

Factores de riesgo

Además de las causas mencionadas, existen varios factores de predisposición a desarrollar gangrena de Fournier. Estos incluyen: 

  • Diabetes mellitus
  • Obesidad.
  • Alcoholismo.
  • Trastornos inmunosupresores.
  • Enfermedades crónicas como la enfermedad renal o hepática.
  • Uso de medicamentos inmunosupresores.

Síntomas de la Gangrena de Fournier

Los síntomas iniciales pueden ser sutiles y fácilmente confundidos con otras afecciones menos graves. Sin embargo, es importante conocer los signos de advertencia para buscar atención médica de inmediato.

Uno de los primeros síntomas es el dolor y la inflamación en los genitales y la región perineal. Esta área puede volverse de un color rojizo o púrpura a medida que la infección avanza. Además, puede haber fiebre y escalofríos, así como una sensación general de malestar.

Con la progresión de la infección, pueden aparecer ampollas llenas de pus, acompañadas de un olor fétido y desagradable. Estas ampollas pueden crecer rápidamente y propagarse a áreas cercanas como el abdomen y los muslos. La piel también puede volverse negra y mostrar signos de necrosis o muerte del tejido.

Otros síntomas de la Gangrena de Fournier incluyen dificultad para orinar o defecar, así como un aumento del ritmo cardíaco y la presión arterial. En algunos casos graves, puede haber síntomas de sepsis, como confusión, disminución del estado de alerta y shock.

Esta patología es una enfermedad poco común, pero su gravedad justifica la necesidad de conocer sus síntomas. Si bien afecta principalmente a hombres, como deciamos, las mujeres también pueden tenerla. Por lo tanto, estar informado puede ayudar a reconocer los signos de esta afección potencialmente mortal y buscar ayuda médica de manera oportuna.

Diagnóstico de la Gangrena de Fournier

El diagnóstico requiere un alto grado de sospecha clínica, ya que los síntomas iniciales pueden ser vagos y poco específicos. Algunos de los síntomas comunes incluyen: 

  • Dolor intenso en la zona afectada. 
  • Fiebre alta.
  • Enrojecimiento e hinchazón de los genitales y la zona perineal. 
  • Presencia de ampollas o vesículas.

La exploración física puede revelar signos característicos como edema, eritema, dolor y presencia de áreas necróticas. El diagnóstico definitivo se realiza mediante la observación directa de los tejidos afectados a través de una exploración quirúrgica

También se realizan pruebas de laboratorio, como un hemograma completo para evaluar los niveles de glóbulos blancos y la presencia de infección, así como cultivos de muestras de tejido para identificar el tipo de bacteria responsable de la infección. Asimismo, se usan pruebas de imagen como radiografías o resonancias magnéticas, para evaluar la extensión de la infección.

El diagnóstico temprano es crucial para un tratamiento exitoso. La enfermedad progresa rápidamente y puede provocar complicaciones graves, como sepsis y shock séptico, que son potencialmente mortales.

Tratamiento de la Gangrena de Fournier

La Gangrena de Fournier tiene cura. Puede ser tratada y, en muchos casos, controlada y curada. El tratamiento requiere un enfoque multidisciplinario y urgente, una combinación de intervenciones quirúrgicas y terapia antibiótica. 

La cirugía tiene como objetivo eliminar el tejido necrótico y drenar cualquier absceso o colección de pus que pueda haber. Esto se logra mediante incisiones y desbridamiento del tejido afectado. En casos graves, puede ser necesario realizar múltiples cirugías para garantizar la eliminación completa de la infección y realizar procedimientos de reconstrucción posterior para restaurar la función y la apariencia de los tejidos afectados.

Además, los pacientes con Gangrena de Fournier deben recibir terapia antibiótica de amplio espectro para combatir la infección bacteriana. Las opciones pueden variar según el agente infeccioso implicado, pero generalmente se administran antibióticos intravenosos de forma continua durante al menos cuatro semanas.

En algunos casos, el tratamiento puede requerir técnicas de terapia de oxígeno hiperbárico. Esta terapia implica la exposición del paciente a oxígeno puro a presiones superiores a la atmosférica normal, lo que puede ayudar a aumentar la eficacia de los antibióticos y promover la cicatrización de tejidos.

Es importante destacar que el tratamiento debe ser realizado por un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud, que incluya cirujanos, urólogos, especialistas en enfermedades infecciosas y enfermeras especializadas en heridas. La atención integral y coordinada es crucial para lograr los mejores resultados posibles.

Secuelas de la Gangrena de Fournier

Si no se trata correctamente, puede dejar diversas secuelas, como:

  • Daño cutáneo permanente. Puede producir grandes áreas de fuga de tejido cutáneo, lo que puede resultar en cicatrices y deformidades permanentes.
  • Daño muscular y nervioso. La infección puede afectar los músculos y los nervios de la zona genital y perineal, lo que potencialmente puede ocasionar debilidad muscular, pérdida de sensibilidad o incluso disfunción sexual.
  • Problemas urinarios. Puede afectar los órganos del sistema urinario, lo que puede llevar a dificultades en la micción, incontinencia urinaria o incluso daño renal.
  • Problemas sexuales. La infección y el daño resultante pueden ocasionar problemas sexuales, como disfunción eréctil o dificultades para alcanzar el orgasmo.
  • Problemas psicológicos.  Las secuelas físicas pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de la persona afectada, lo que puede llevar a problemas psicológicos como depresión, ansiedad o dificultades para relacionarse socialmente.

Es importante destacar que estas secuelas pueden variar en función de la gravedad de la infección y de la efectividad del tratamiento recibido. Por ello, es fundamental buscar atención médica de emergencia ante cualquier síntoma o signo de Gangrena de Fournier para minimizar el riesgo de secuelas a largo plazo.

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